La ética
aplicada constituye una de las áreas más prolíficas y actuales de la filosofía
contemporánea.
Los que
hacen ética aplicada desarrollan su trabajo en varias áreas de la sociedad
donde la ética posee un papel relevante, sabemos que la Ética profesional es un
conjunto de normas, en términos de los cuales definimos como buenas o malas las
prácticas y las relaciones profesionales.
También,
debe traspasar de las aulas a las empresas, mediante los profesionales. Si la
ética no traspasa no sirve para nada, es la afirmación del autor.
En la actualidad,
vemos que se presenta un afán en algunas de las organizaciones por establecer
un código de ética, unas normas éticas que regulen el entorno de la
organización, sin embargo se desconoce la causa de esta “tendencia”,
aparentemente el autor refiere tres posibles causas que son las siguientes:
1.
Requisito: La organización quiere un
adorno más en la cartelera informativa y mejorar su imagen externa, pero
continuando con las mismas prácticas.
2.
Cambio: La Organización entiende que
debe mejorar o reforzar su imagen, credibilidad, confianza, así como mejorar el
ambiente y entorno empresarial de sus aliados.
3.
Innecesario: Algunas Organizaciones
consideran que la ética no es necesaria y simplemente se enfocan en unir
esfuerzos para alcanzar metas productivas y económicas.
Es común
encontrar, Organizaciones que en su afán de incrementar o cumplir con sus metas
económicas hagan uso de todo tipo de conductas y prácticas poco éticas contra
sus aliados y competidores. Aunque esta responsabilidad no solo se traslada a
las Organizaciones y gerentes, también a profesionales que haciendo uso de sus
facultades incurren en comportamientos y acciones sin ética.
Algunos
ejemplos de conductas consideradas éticas dentro de una organización son;
valorar el talento de los funcionarios, reconociendo sus habilidades y logros.
El Entorno social entre los funcionarios de la organización también se
incorpora a la ética, pues un entorno hostil puede afectar el desarrollo profesional,
social y laboral de las personas expuestas.
Sin
embargo en la actualidad, algunas de las organizaciones consideran que la ética
se limita exclusivamente al cumplimiento de la ley, (legislación laboral,
comercial, tributaria, civil, ect.), así como el exaltamiento de prohibiciones
de incurrir en conductas de tipo racial, por género, sexo, orientación sexual,
religiosa o moral y entre otras como el acoso de tipo laboral o sexual.
En cualquier profesión como tal que merezca ese nombre, hay dos polos o
fronteras de carácter complementario: lo que mueve y trasciende al profesional
y lo que legítimamente demanda la comunidad a los profesionales.
La ética de la profesión se encamina a orientar los comportamientos de la
persona en ambos aspectos, pero no ha de ser nunca y comportarse como un adorno
moral, sino más bien que se apropia como la entraña misma de la actividad
profesional como compromiso de la persona con su propio proyecto vital y como
la base y el pilar de la confianza que la sociedad deposita y adhiere en el
trabajo de quienes son considerados profesionales, esto es, ciudadanos con una
responsabilidad especial en la comunidad.
Es de anotar que para considerarse un verdadero profesional es necesario
ejercer competencia científico-técnica desde una profunda integridad de índole
personal y que a la vez siempre se genere conciencia de la propia
responsabilidad social. No es solo cuestión de comportarse correctamente como
individuos, sino una cuestión de justicia social.